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Extracto tomado del artículo: “Los Retos de la Política
Comercial y de la Política Agrícola en Centroamérica” Luis R. Figueroa El arancel no sólo ha servido para compensar
distorsiones en el comercio internacional, sino también para disimular
ineficiencias internas. Imponer un arancel ha sido más fácil y rápido que
buscar mejoras reales de productividad que la región necesita. La mayoría de
los países de la región siguen aferrados al uso indefinido y exclusivo de esta
medida, aparentemente sin tomar en cuenta sus efectos negativos, en especial su
alta regresividad sobre productores y consumidores. Tampoco, parecen considerar
las tendencias internacionales, las restricciones actuales y futuras en el uso
de los aranceles, y la caída estructural de los precios internacionales, en
donde los aranceles cada vez protegen menos. El arancel podría ser una medida necesaria, que
permita ganar tiempo, mientras fructifican las mejoras estructurales de largo
plazo. El problema es que estas mejor‑as profundas no empiezan y el
tiempo se está acabando. La tarea interna debe empezar sin demora, para que la
región pueda competir con éxito en las realidades de los mercados del futuro.
Pretender seguir indefinidamente con la situación actual, significa no tomar en
cuenta las causas y las características de la crisis agrícola de Centroamérica,
así como su inconveniencia y su no sostenibilidad. La crisis agrícola es un tema muy sensible desde el
punto de vista económico, social y político. Es evidente la necesidad de un
mayor y mejor apoyo, tanto para la agricultura como para el sector rural en
general, pero las preguntas son ¿cómo hacerlo? y ¿a quién sé le da asistencia?
Las medidas de protección arancelaria no han sido el mejor mecanismo de
soporte, y en cualquier caso, por sí solas ya no son suficientes. Las medidas
de corto plazo, reactivas y coyunturales, deben complementarse con otras de
largo plazo, proactivas y estructurales, estimulando incrementos en la
productividad, pero sin descuidar las realidades sociales, políticas y
ambientales, que a la final son las que hacen las decisiones viables y
permanentes. En lo interno, hay importantes tareas que emprender
ya. Es necesario comenzar a cerrar las brechas reales de competitividad. Si de
verdad se quiere que la agricultura local sea exitosa y de clase mundial, no
queda otra alternativa que invertir más y mejor. En la agricultura de un mundo
globalizado, es poco factible competir con éxito siendo menos que excelentes.
En este sentido las acciones prioritarias deberían incluir: inversión efectiva
y eficiente en investigación y desarrollo, inteligencia de mercados y servicios
de información; apoyo productivo y organizativo para adecuar, mejorar e
incrementar la oferta exportable de productos agropecuarios y agroindustriales
(incluyendo la atracción de inversiones); normativa y capacidad técnica de
respuesta en aspectos sanitarios, inocuidad, calidad, ambiente, etc., y
procesos de negociación comercial que respondan efectivamente a las estrategias
nacionales de desarrollo. Incluso, en productos con altas distorsiones al
comercio, la batalla no está necesariamente perdida. Australia y Nueva Zelanda
han demostrado que puede competirse sin altos subsidios, pero con inversión y
organización. El apoyo directo recibido por los productores agropecuarios de
Australia y Nueva Zelanda es el más bajo de los países desarrollados. Este
apoyo representa el 6% y 1% del valor de la producción en finca,
respectivamente, muy por debajo del 35% promedio de los países de la OECID.
Nueva Zelanda es el principal exportador mundial de productos lácteos, con un
29% del mercado, pero con un estimado de apoyo al productor de 0%, Australia es
líder mundial en la exportación de carne bovina, dominando el 22% del mercado,
pero con un estimado de apoyo al productor de sólo el 4% del valor de su
producción en finca. Pero “no subsidiar” no significa “no invertir”. Por
el contrario, estos países destinan importantes recursos al apoyo de su
agricultura con medidas de caja verde, en particular la inversión en
investigación y desarrollo, La competitividad se ha alcanzado no con subsidios,
aranceles y otros artificios, sino trabajando en mejoras reales de sus sistemas
productivos agropecuarios y agroindustriales, y aplicando otras medidas algo
más controversiales, tales como la centralización de actividades de
distribución y promoción. En ambos países, la mayor inversión se dirigió a la
investigación y desarrollo (I&D), en donde se destinaron US $362 millones o
3,1% del PIBA en Australia, y US $59 millones o 1,8% del PIBA en Nueva Zelanda. Pareciera que la fórmula para que un país pueda
competir con éxito en los mercados agrícolas internacionales, incluso
distorsionados, está liderada por una fuerte inversión en I&D, por una
mejor coordinación de las actividades donde se requieren economías de escala
(distribución y promoción), y por la inversión privada. En Centroamérica la
inversión en I&D agrícola no ha sido prioridad, con una inversión menor al
0,5% del PIBA. Pero no se trata solamente de una
mayor inversión en I&D, sino también una mejor. Esto requiere el desarrollo
complementario de mecanismos de mercado, es decir, I&D basados en la
demanda y en las necesidades del sector privado; énfasis en la rentabilidad, y
no sólo en la cantidad producida, I&D en todos los eslabones de la cadena
agroindustrial; esfuerzos coordinados a nivel nacional y regional, para evitar
duplicaciones innecesarias; mayor utilización de la capacidad instalada de
I&D, incluyendo recursos humanos y activos físicos. Centroamérica cuenta
con instituciones y personas de la más alta capacidad técnica, pero el
desfinanciamiento limita lo que estas pueden lograr. A pesar de la crisis y las
dificultades actuales, Centroamérica tiene un gran potencial para el desarrollo
de agronegocios competitivos. Hasta hace muy poco, la región competía con éxito
en muchos de estos mercados. Hizo falta cerca de una decena de factores
internos y externos, interactuando entre sí por décadas, para que la región
cayera en los actuales problemas de rentabilidad. El potencial es cierto, pero
ya no basta con tener ventajas comparativas. Necesariamente hay que invertir en
el agro, si es que se quiere tener éxito desde una perspectiva global. Para el alivio de la pobreza
rural, una mejor agricultura es necesaria, pero no suficiente. La región
necesita un verdadero desarrollo rural integral como solución de largo plazo a
la crisis, entendiendo que un agro moderno y exitoso de seguro va a requerir un
menor porcentaje de la fuerza laboral de estos países. El potencial de
desarrollo rural es alto, si consideramos que la agricultura no es la única
opción, existiendo otras actividades, relacionadas o no con la agricultura, que
pudieran ser desarrolladas con éxito económico y social como, por ejemplo, el
turismo rural de pequeña escala. Divulgación de resultados En estos momentos, el CLACDS del INCAE
está en el proceso de divulgación de los resultados de esta investigación. Esta
divulgación incluye: ubicación de documentos y otros materiales. Realización de
actividades de divulgación en cada uno de los países de la región. Toda la información del proyecto se encuentra
publicada en la sede del CLACDS en Costa Rica, o disponible gratuitamente en la
siguiente dirección: http://www.jncae.ac.cr/ES/clacds/proyectos/competitividad/agricultura‑sostenible
Las actividades de divulgación, denominados:
"Los Retos de la Política Comercial y de la Agricultura en Centroamérica,
han sido el resultado de más de un año de investigaciones y consultas del
CLACDS, con el patrocinio del Grupo AVINA, y con el apoyo de instituciones
técnicas regionales. Su objetivo es divulgar información objetiva y elementos
de análisis que ayuden a estimular un debate integral sobre la política
agrícola y comercial en cada uno de los países de Centroamérica y en la región
como un todo. a la luz de la difícil situación agrícola interna y de las
tendencias en los mercados internacionales. En cada país, se busca reunir a una amplia
representación de la sociedad civil, incluyendo a líderes y representantes del
Gobierno, cámaras empresariales, asociaciones de productores, instituciones
técnicas, universidades, etc. Estas actividades tienen una duración de un día
completo y es absolutamente gratuito para sus participantes, gracias al
patrocinio antes mencionado. Hasta ahora se han realizado dos de estas
actividades de divulgación. El primero se llevó a cabo el 10 de marzo del 2002
en Ciudad Guatemala, Guatemala, con el apoyo del PRONACOM y la asistencia de
más de 50 personas. La segunda actividad se realizó el 11 de abril del 2002 en
Tegucigalpa, Honduras, con el apoyo de FIDE y la asistencia de 89 personas.
Próximamente se estarán realizando otras de estas actividades en Costa Rica,
Nicaragua y El Salvador. |
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