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RUMBO A UNA ECOLOGIZACIÓN DE LA POLÍTICA AGRÍCOLA COMÚN Colaboración: Director de la Unidad de Gestión Ambiental de MAG
La presentación de la Agenda 2000, el 16 de julio de 1997, constituyó la respuesta de la Comisión Europea a tres desafíos fundamentales. En primer lugar, se realizan propuestas para preparar el terreno a la ampliación de la Unión Europea a los diez países de Europa Central y Oriental y a Chipre. En segundo lugar, los Fondos estructurales de la Unión Europea entran en una nueva fase, en la que se aborda la necesidad de una mayor concentración de la política de cohesión en las regiones más necesitadas y se prepara su aplicación a los próximos nuevos Estados miembros. En tercer lugar, la nueva reforma de la Política Agrícola Común (PAC) tiene como objetivo proporcionar bases sólidas para un modelo agrícola europeo, que sea económicamente viable, capaz de proporcionar alimentos de alta calidad, contribuir al tejido social de las zonas rurales y garantizar el mantenimiento de sus funciones medioambientales. El núcleo de la propuesta de la Comisión relativa a la PAC lo constituye un nuevo paso hacia los pagos directos, con unas medidas de intervención del mercado que van adoptando un papel de red de seguridad. Esta nueva orientación ofrece a los agricultores europeos más oportunidades de beneficiarse de los mercados mundiales en expansión y evita la costosa gestión de los excedentes agrícolas. La Comisión hace hincapié en la función de la política de desarrollo rural como segundo pilar de la Política Agrícola Común. En efecto, la evolución de las condiciones económicas ha dado lugar a nuevos retos a los que deberán enfrentarse los agricultores y las zonas rurales. La política de desarrollo rural. que incluye medidas para mejorar la competitividad de los agricultores, una mayor diversificación de las fuentes de ingresos, medidas de ajuste estructural y políticas agroambientales dentro de un marco político global, proporcionará la ayuda para superar dichos retos. Dentro del desarrollo rural, las rnedidas agroambientales desempeñarán un papel destacado. La política agroambiental de la UE puede inspirarse en la alentadora experiencia de sus cinco años de aplicación en los Estados miembros. Esta experiencia sirve de respaldo a la propuesta de la Comisión Europea de reforzar la política agroambiental al mismo tiempo que se mejora su coordinación con otras medidas de desarrollo rural. En la Agenda 2000 y en las propuestas concretas presentadas el 18 de marzo de 1998, la Comisión Europea hizo patente que el fortalecimiento de la política medioambiental específica es la principal estrategia para integrar el medio ambiente dentro de la PAC. Además, se formulan propuestas para compatibilizar la política del mercado con las exigencias medioambientales. Los logros La función de la agricultura va mucho más allá de la simple producción de alimentos y energías renovables.
Durante siglos, la producción agrícola ha ido modelando paisajes de gran belleza y ricos en biodiversidad. En muchos lugares,
Si bien es cierto que la agricultura ha contribuido de diversas formas a la conservación del medio ambiente y de los paisajes rurales, no lo es menos que la modernización de la agricultura también ha causado problemas al medio ambiente. La intensificación y los cambios estructurales han constituido una amenaza para la biodiversidad y la belleza de los paisajes antes creados, la lixiviación de fertilizantes y plaguicidas constituye un grave riesgo para la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. Si la agricultura estuviera expuesta únicamente a la dinámica de los mercados, el abandono del uso de la tierra en zonas marginales podría provocar pérdidas irreversibles en hábitats paisajes Valiosos. Para la política agrícola es tan importante mantener las repercusiones positivas de la agricultura en el medio ambiente como evitar las negativas.
que va figura en el actual programa agroambiental. Los agricultores desempeñan una función natural como gestores de la tierra y los beneficios futuros esperados constituyen un incentivo para utilizar la tierra de forma sostenible. Este es el punto de partida para que los agricultores se comprometan a prestar servicios medioambientales que satisfagan las necesidades y deseos del público en general. Además, la intención de la Comisión es proporcionar ayuda a los agricultores en general de una forma ecológicamente coherente.
La integración del medio ambiente en las políticas de mercado no es un planteamiento totalmente nuevo. Las reformas anteriores incorporaron elementos medioambientales, si bien de una forma más puntual y, de acuerdo con las críticas, no suficientemente eficaz.
Con las propuestas presentadas en el marco de la Agenda 2000, la integración del medio ambiente continúa de una forma más general y completa. De acuerdo con dichas propuestas, los Estados miembros vincularán todos los pagos directos realizados en el ámbito de las organizaciones de mercado a las condiciones medioambientales que consideren adecuadas. Los importes que no se utilicen debido al incumplimiento de dichas condiciones -así como los que economicen los Estados miembros que prefieran modular los pagos directos - estarán disponibles para reforzar la dotación presupuestaria del Estado miembro para medidas agroambientales. La prima de extensificación concedida en virtud del régimen aplicable a la carne de vacuno deberá ser más eficaz, ya que todos los animales de una explotación tendrán que estar incluidos en el cálculo de la carga ganadera de la misma.
Teniendo en cuenta la diversidad de las condiciones naturales y, de las estructuras agrícolas, es lógico que los objetivos agroambientales se persigan mediante medidas orientadas a condiciones regionales específicas. Dichas medidas existen ya en virtud del paquete agroambiental de la UE, que todos los Estados miembros aplican a través de los programas regionales. Los programas agroambientales remuneran a los productores de forma contractual la prestación de servicios medioambientales y la utilización de prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente. Dichas medidas fomentan
Hasta el momento, se han firmado 1.350.000 contratos, lo que representa el
de todas las explotaciones agrícolas de la Unión Europea. Teniendo en cuenta la experiencia positiva obtenida de la política agroambiental en vigor, la Comisión hace hincapié, tanto en la Agenda 2000 como en las propuestas de políticas relacionadas con ella, en que esta política debe convertirse en la principal estrategia para una integración de las exigencias medioambientales en la PAC. Esto implica un fortalecimiento del presupuesto agroambiental, unas medidas más enfocadas v una integración de las medidas agroambientales en el contexto global de las políticas rurales, lo que permitirá una mejor coordinación con otras medidas de política rural que, por ejemplo en el ámbito de la inversión o la comercialización, están estrechamente relacionadas con cualquier nuevo paso hacia una agricultura compatible con el medio ambiente.
y, en un contexto más global, para paliar el efecto invernadero
Aparte de fomentar la reforestación de terrenos agrícolas, se han adoptado medidas relativas a la
La experiencia del régimen forestal ha sido buena en algunos Estados miembros: otros siguen dudando si optar por una aplicación más amplia. Hasta la fecha,
relativos a reforestación de 500.000 hectáreas de tierras agrícolas. Con las propuestas presentadas en el marco de la Agenda 2000, la Comisión propone la integración de las medidas forestales en el contexto más general del desarrollo rural. En efecto, la reforestación representa una
Con la integración de estas medidas en los programas de desarrollo regional, las intervenciones forestales podrán coordinarse mejor con otras partes de los programas de desarrollo rural.
En las zonas menos favorecidas, en las que las condiciones naturales difíciles dan lugar a una baja productividad agrícola, un programa de ayuda bien establecido ofrece a los productores indemnizaciones compensatorias y ayudas a la inversión en condiciones favorables.
de las cuales casi la mitad corresponde a las zonas de montaña. La ayuda a las zonas menos favorecidas adquiere aún más importancia en el contexto de un nuevo paso hacia una PAC más orientada al mercado. Dicho paso hace necesario realizar esfuerzos específicos
Teniendo esto en cuenta, la Comisión Europea se plantea en sus propuestas el objetivo de lograr que los pagos realizados en virtud de los regímenes de las regiones menos favorecidas sean más compatibles con las exigencias medioambientales, al objeto de complementar las medidas agroambientales mediante la reorientación de los pagos para la ayuda a una agricultura sostenible que respete unas normas mínimas.
Como elemento nuevo,
incluso
si normalmente no pertenecen a esta categoría. Este nuevo tipo de medidas
para las zonas menos favorecidas dará un impulso a la aplicación de la
normativa medioambiental, como Natura 2000.
en virtud de la Directiva sobre los hábitats.
Fuente: http://europa.eu.int
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