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“Efectos del
Conflicto Internacional en la Economía Ecuatoriana” 31 de octubre del 2001 Presentación de Dr. David R. Lee*
Universidad de Cornell, NY, USA y
Proyecto SICA/MAG Gracias
por invitarme a esta importante conferencia.
Es siempre un gusto para mi regresar al Ecuador. En los últimos dos
años, he tenido la oportunidad de participar en el proyecto SICA del Ministerio
de Agricultura, y he tenido el placer de trabajar junto a sus economistas y
otros profesionales en temas relacionados con el fortalecimiento del comercio
exterior. Antes
de iniciar mi presentación, permítanme clarificar que todos mis comentarios y
opiniones reflejan mis puntos de vista personales y en ninguna forma reflejan
la posición del gobierno de los Estados Unidos ni de las instituciones a las
que pertenezco. Como
todos sabemos, los eventos del 11 de septiembre último han cambiado y afectado
mucho al mundo, no solo a los Estados Unidos pero a todas nuestras economías
globalizadas dentro las cuales está obviamente la del Ecuador. Hoy
hemos venido a hablar de asuntos relacionados con comercio exterior y
economía. Pero, quiero hacer notar que
al menos en mi país, muchos de los mayores impactos no son económicos sino más
bien de naturaleza no económica. Los impactos se relacionan más al sentido de
seguridad personal, del nivel de tranquilidad y confianza al viajar, y hasta
del sentido de nacionalidad y patriotismo.
Muchos de estos aspectos no económicos también traen importantes
repercusiones económicas, pero – por lo menos en mi país – no podemos perder de
vista los aspectos sociales y políticos que también son importantes. Regresando
a los impactos del once de Septiembre en el comercio internacional y la
economía global, yo considero que la primera distinción importante que tenemos
que hacer es entre el corto y el largo plazo, y entre los efectos directamente
relacionados al once de Septiembre y los que no tienen relación. Esta
distinción es muy importante cuando pensamos en las respuestas desde el punto
de vista de políticas públicas y del sector privado. En
el corto a mediano plazo, el impacto
económico más importante será el de haber empujado a una economía que ya estaba
al filo de una recesión -- por lo menos
en el caso de la economía de los Estados Unidos y tal ves de toda la economía
globalizada -- a una recesión últimamente. Hoy mismo, recibimos las noticias
formales que las Estados Unidos ha entrado en una recesión en el tercer
trimestre de este año; desafortunadamente, parece que mucho del resto del mundo
esta en el mismo camino. ¿Que significa
esto? Significa que todos los efectos relacionados con una recesión se
empezarán a sentir, pero que se sentirán más directamente, más severamente y
por un período más largo que en otro caso. Hace un mes, el Fondo Monetario Internacional,
en su último reporte sobre las expectativas de la economía mundial, proyectaba
un crecimiento económico de 2.5% en el 2001, el más bajo en 10 años, y esto es antes de incluir el impacto del ataque
terrorista de septiembre. Estas
son noticias lo suficientemente malas para los Estados Unidos donde los efectos
han sido lo más inmediatos. En mi país hemos tenido:
Pero, recordemos que la estructura básica de la economía
estadounidense
es fuerte y los fundamentos son sólidos: baja inflación estructural, altos
índices de creación de negocios e inversiones de capital, hasta recientemente,
finanzas públicas en buen estado, y otras características. Entonces, cuando la
economía se recupere, para el segundo o
tercer trimestre del próximo año, como muchos economistas lo estaban
pronosticando antes del once de septiembre -- o si toma 2,3 o 4 trimestres más
-- eventualmente se recuperará su fortaleza. Pero, en muchas otras economías la recuperación puede tomar mucho más tiempo. Esto es de especial preocupación en economías donde sus estructuras económicas básicas no son tan fuertes.
En un país como el Ecuador, con el
comercio internacional y la moneda altamente ligados fuertemente con la
economía de los Estados Unidos, habrá efectos de corto y mediano plazo como
consecuencia de la recesión. Pero
recuerden que va a ser muy difícil distinguir las consecuencias del 11 de
septiembre con las que hubieran pasado de todos modos como resultado de la
recesión que se venia. ¿Cuáles son estos efectos?
Otra vez, la mayoría de estas cosas
hubieran pasado de todos modos. No podemos decir que todo es culpa del ataque
terrorista del 11 de septiembre. En la mayoría de los casos, tenemos que buscar
políticas y estrategias convencionales – a los niveles macroeconómico,
institucional, sectorial – para atacar estos problemas: diversificación de la
economía, promoción agresiva de las exportaciones, inversiones en
infraestructura, buscar nuevos mercados, etc. Los
otros panelistas en esta sección también van a cubrir otros importantes efectos
del atentado en el corto y mediano plazo. Ahora voy a mencionar rápidamente
tres de los efectos de largo plazo
más importantes que yo creo debemos tenerlos muy en cuenta cuando estamos
enfrentado los problemas de corto plazo. Primero, la economía de los Estados Unidos y del Ecuador se recuperarán y el resto del mundo también se recuperarán. No sabemos cuando, pero se recuperarán. ¿Pero que cambios estructurales vemos como resultado de los eventos de Septiembre pasado? Permítanme compartir con ustedes algunas de las especulaciones que hemos estado viendo en los Estados Unidos en las recientes semanas. Estas se relacionan mayormente con empresas basadas en los Estados Unidos. Pero estas son muy importantes para todo el mundo, incluido al Ecuador, porque conciernen a empresas que lo hacen negocios con empresas en los Estados Unidos o empresas en que su posición competitiva está afectada por lo que pase en los Estados Unidos. Entonces, ¿Cuales son algunos de estos factores que pueden ser motivo de cambios estructurales?:
En conjunto, se incrementará el
costo de hacer negocios y el nivel de costos fijos, y bajarán la productividad
y competitividad para compañías donde la administración del riesgo y el evitar
riesgos son muy importantes.
Otra vez, estos cambios pueden afectar a las empresas
ecuatorianas directa o indirectamente – o, en muchos casos, no tienen ningún
efecto. Pero con certeza, se verán cambios en todo el ambiente de negocios
internacionales y, dependiendo de cómo estos cambios afecten la estructura de
costos de las empresas, afectaran las ventajas competitivas de hacer negocios
en la economía internacional. Un tema específico que puede ser de
particular importancia para el Ecuador, dada la significancia de las
exportaciones agrícolas, es el relacionado con regulaciones más estrictas en
los alimentos que ingresan a los Estados Unidos. Un alto funcionario de mi país
dijo hace pocos días, a raíz de lo sucedido con los peligros del Ántrax, que la
contaminación de los alimentos y sobre todo de los alimentos importados estaba
ya siendo considerados como uno de los potenciales objetivos de ataques
terroristas. Ayudaría mucho comenzar a trabajar con las respectivas autoridades
sanitarias del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, APHIS y las
autoridades en otros países para buscar las maneras de cómo mejorar las medidas
de seguridad antes que un evento de este tipo complique más al comercio
internacional de alimentos. Una
segunda preocupación de largo plazo que tengo relacionada con los impactos de
los eventos recientes es las futuras negociaciones de comercio exterior. Aquí
los efectos se compensan y es difícil saber cual serán los resultados netos. Por un lado, al menos en el corto
plazo, hay una creciente determinación a seguir adelante como si no hubiera
pasado nada -- incluyendo las negociaciones de libre comercio en OMC, CAN, y
ALCA. Algo se ha dicho sobre los potenciales
riesgos que implica el comercio internacional de productos alimenticios,
entonces no se debería continuar los esfuerzos para reducir las barreras que
hoy tenemos al comercio internacional. Yo estoy totalmente en desacuerdo
con este punto de vista. No podemos permitir que la amenaza del terrorismo
evite el progreso y el crecimiento del comercio internacional. El mundo ha
disfrutado un gran crecimiento económico asociado con la reducción de barreras
al comercio en los últimos 50 años y esto debe continuar. ¿Entre otras cosas, como de otra
forma se puede cumplir el objetivo puesto por la Declaración de Milenio de las
Naciones Unidas? Objetivos como: Reducir la pobreza a la mitad para el 2015;
reducir a la mitad el número de gente sin acceso a agua potable; incrementar el
acceso de los pobres a la educación; parar la dispersión del SIDA. Me pregunto
¿Será que incrementando las barreras comerciales o regresando al proteccionismo
de antes ayudará resolver estos problemas? Claro que no. Hay evidencias
de una dirección positiva en la Declaración de Managua de los Vice-ministros de
los países con respecto al ALCA. También, el Congreso de los Estados Unidos
continua trabajando en la aprobación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias
para los países Andinos, el cual continuará beneficiando al Ecuador y a sus
vecinos Andinos. El representante comercial de los Estados Unidos Zoellick
también ha tomado esta posición de mucha fuerza hacia seguir avanzando en el
camino del libre comercio, aunque su opiniones han sido tomadas con algo de
escepticismo entendible por algunos, porque dicen que este argumento ayuda a
los intereses políticos de los Estados Unidos en la región. El
otro efecto que me preocupa a mi es que los problemas contra los terroristas
duren uno, dos, o tres años, y esto nos distraiga (específicamente al Gobierno
de los Estados Unidos) de avanzar en otros frentes como comercio internacional.
Hay dos preocupaciones específicas aquí: Primero, como podremos recordar de
los tiempos de NAFTA y del Ronda de Uruguay a principios de los noventas, es
necesario fijar el día y llevar todas las herramientas económicas, políticas y
de negociación para llegar a acuerdos de comercio internacional. En un mundo en
que la lucha contra el terrorismo es la prioridad principal -- y dado las
complicaciones y controversia de los debates comerciales -- es muy fácil perder
la atención de los políticos y de los medios. Aunque los temas de comercio
internacional son considerados importantes, pero no son percibidos tan urgentes
como la lucha contra el terrorismo por parte del mucho del público, por lo
menos en mi país. Esto sería un error. Segundo,
en la necesidad del Gobierno de los Estados Unidos de formar alianzas para
progresar en la lucha contra el terrorismo, el Gobierno continuará
intercambiando voluntad política e incurrirá en deudas diplomáticas con otros
países. Me preocupa que como resultado de esto, no habrá mucha voluntad, ni
suficiente flexibilidad de negociación ni suficiente habilidad política, para
llegar a acuerdos de intercambio comercial ni de otro tipo. Los Estados Unidos
ya habrán agotado todo su capital político -- todas sus mejores cartas -- en la
lucha contra el terrorismo. Esta es una
preocupación mayor, considerando que ahora hay muchos más países que quieren
sentarse a la mesa de negociaciones de lo que había en la Ronda de Uruguay.
Pero ahora hay mucho mayor nivel de escepticismo de los beneficios del libre
comercio por parte de los electores de estos países. Para enfrentar esta
entendible preocupación, las negociaciones tienen que ampliar su enfoque más
hacia temas como los impactos del comercio internacional en el medio ambiente,
el comercio exterior y los estándares laborales, y los intereses de los países
en desarrollo. Este esfuerzo puede irse intensificando en el futuro. Así sean exitosos
estos esfuerzos, debemos recordar que comercio exterior más libre no es
sustituto de progreso en otros frentes. Frecuentemente, me preocupa que los
oponentes de la liberación del comercio – como los en Seattle -- en parte
encuentran en este tema un objetivo atractivo y más fácil de atacar que otros
cambios que son igual o más importantes:
Todos estos son complementos necesarios a la liberación
del comercio para construir economías competitivas para siglo 21 que vivimos.
Como hemos visto en muchos países en los ajustes estructurales de los ‘90’s, la
liberación del comercio, como la privatización, entre ellos, no son suficientes
para garantizar crecimiento sostenible. Tercero y
último, en el largo plazo, de parte de todos los países pero particularmente de
parte de los Estados Unidos, es necesario que afrontar los problemas
fundamentales de inequidad en el orden mundial que pudieron ser los
contribuyentes principales al problema del terrorismo en primer lugar. Al mismo tiempo, déjenme enfatizar que no
existe absolutamente ninguna excusa o
justificación para este tipo de terrorismo que nosotros pudimos ver el 11
de septiembre. Hablar de este tema – las raíces económicas del terrorismo – en los Estados Unidos en este momento no es muy popular porque estamos en el medio de una ofensiva militar. No hemos tenido suficiente tiempo todavía para distanciarnos de los eventos del 11 de septiembre y sus trágicas consecuencias. Pero, en el largo plazo, nosotros debemos hacer importantes progresos en temas como:
En un mundo
globalizado, los inmersos en la pobreza hacen preguntas difíciles de responder:
Nosotros, los
que tenemos la suerte de ser parte del grupo de los que tienen mucho -- los
Estados Unidos, los países ricos en general y las elites de todos los países --
simplemente debemos hacer mucho más de genuinamente enfrentar estos temas. Y
debemos hacer más no de una manera superficial pero de una manera profunda
enfrentado las condiciones económicas básicas, que al menos en parte,
contribuyen al sentido de falta de fuerza y falta de esperanza que finalmente
contribuyen a todas las formas de violencia entre las que esta incluido el
terrorismo. Por los últimos
10 años, los Estados Unidos ha disfrutado los frutos del fin de la guerra fría
y ha estado enfocado mayormente en asuntos internos, frecuentemente de una
forma aislacionista o no muy integrada al resto del mundo. Frecuentemente ha
ignorado muchas de las preocupaciones del resto del mundo. Esto ha cambiado
abruptamente. Si hay algunas
consecuencias positivas en mi país del 11 de septiembre -- y yo sospecho que no
hay muchas -- será el despertar de los Estados Unidos a la realidad que la
globalización y el libre comercio no solo crean grandes beneficios económicos, pero también crean una responsabilidad que debe ser enfrentada, la responsabilidad de
ayudar a alcanzar desarrollo y crecimiento sostenible, un desarrollo que es más
igualitario y que da a la gente pobre una esperanza.
* Profesor,
Departamento de Economía Aplicada y Administración, y Director, Programa de
Relaciones Internacionales, Universidad de Cornell, 248 Warren Hall, Ithaca, NY
14850. Correo electrónico: DRL5@cornell.edu |
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