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PIÑA
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Familia
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Bromeliáceas Nombre Científico: Anana comosus Origen : Centro y Suramérica Ubicación del ensayo : Granja Experimental de
Playas
y El Azúcar Distancia de Siembra :
0.25 m x
0.60 m Área : 3500 m2 Fecha
de Siembra : 1999 |
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Variedades.- Se utilizó la variedad Champaca de pulpa amarilla.
Suelo y preparación.- Requiere de suelos permeables, por esta razón se debe utilizar el subsolador a una profundidad de 65 cm y pH entre 4,5 a 8. En suelos pesados se deben construir canales de drenaje externos. El hecho de que la piña posee un sistema radicular frágil y muy superficial, obliga a tener cuidado en ofrecerle a la planta una buena cama y para ello es necesario que desde el inicio de la preparación de los terrenos, un mes antes de la siembra, comenzar con el arado a la profundidades de 20 a 30 cm.
A los 15 días se debe pasar la rastra y luego de una semana, un pase de rotavator.
Lo importante es que el suelo quede bien suelto, desmenuzado y sin vegetación en descomposición. Las camas de siembra deben de ser mayores a 15 cm de altura y para evitar la erosión del suelo es importante trazar curvas de nivel y orientar las camas siguiendo las mismas, de esa manera se favorece el escurrimiento superficial.
Fenología.-

Siembra.- La siembra más generalizada es la de doble hilera, que tiene la ventaja de reducir la pérdida de agua del suelo por evaporación, disminuir la presencia de las malas hierbas, producto del sombreo, aumentar el rendimiento por área o productividad y lograr uniformidad en el tamaño de los frutos, mejorando la apariencia de los mismos.
Las distancias de siembra recomendada son de 25 cm entre las plantas, 60 cm entre hilera y 80 cm entre las camas a doble surco, alcanzando 50000 plantas por hectárea. Inductores.- Se debe de realizar cuando la planta tenga un desarrollo adecuado, y se considere que soportará el peso del fruto. No se recomienda cuando hay un desarrollo exuberante, ya que la respuesta será menor. Existen en el mercado diferentes productos que inducen a una floración homogénea de la plantación, favoreciendo así la recolección y acortando el período de cosecha. Entre los principales inductores están: Acetileno, Etileno, Ethephon, ANA (Ácido naflalenacético, Ácido indolacético y 2-4 D.
En general, mientras mayor es la planta mayor será la probabilidad de ser inducida a florecer. El ETHEPHON, después de su aplicación tarda entre los 40 a 60 días en aparecer la inflorescencia y unos 5 meses para desarrollar la misma y estar el fruto para cosecha. El período entre la inducción y la cosecha oscila entre los 6 a 7 meses; aquella se debe realizar preferiblemente en las horas tempranas de la mañana o durante la noche, evitando horas de mucho calor que degradan el producto y principalmente cuando la planta esta dispuesta con los estomas abiertos.
Deshije.- Pasada la cosecha, se debe realizar el deshíje, para dejar el mejor hijo del tallo, dejando el más desarrollado y el mejor ubicado. Será necesario arrancar los otros una vez que alcancen el desarrollo y que pueden ser utilizados para la siembra en otra plantación.
Riego.- La demanda de riego está relacionada con los estadios de desenvolvimiento de la planta, estos varían de 1,5 a 3,0 mm/día. En el primer mes la planta necesita de una mínima cantidad de agua, a partir del segundo mes las exigencias aumentan porque comienza a desarrollarse el sistema radicular, y continúan aumentando hasta el quinto mes, en que comienzo de floración. El promedio anual de requerimiento de agua es de 500 a 1,000 mm y la frecuencia de aplicación puede ser cada 3 ó 4 días dependiendo de la humedad del suelo.
El riego en la fase de fructificación contribuye a aumentar el peso medio del fruto. Se debe suspender la irrigación de 8 a 15 días antes de la cosecha a fin de mejorar la calidad y conservación del fruto.
Deshierba.- Además de los controles manuales; se realizan controles químicos, su aplicación puede ser, antes de la siembra, en cultivos en inicio de establecimiento controles químicos 15 días después de la limpieza.
Fertilización.- Las recomendaciones de fertilización, deben de estar basadas en la fertilidad del suelo, clima, densidad utilizada y variedad; debe ser alta en Nitrógeno y Potasio, pero no así de Fósforo. Las aplicaciones deben de hacerse fraccionadas, la mayor cantidad de veces posible, en la etapa de crecimiento.
Para el Nitrógeno, es importante aplicarlo en los primeros dos a tres meses, al estar desarrollando las raíces. Se aplica Urea o Nitrato de amonio, a razón de 440-670 Kg./Ha, cada 3 meses. Un exceso produce en la etapa de fructificación coronas muy grandes.
El uso de Fósforo y Potasio, va de acuerdo al contenido inicial del suelo, estas aplicaciones deben realizarse entre los 9 a 12 meses después de la siembra. Se usa principalmente Sulfato de Potasio, a razón de 220 a 460 Kg/Ha, Fosfato en forma amoniacal, o Superfosfato, de 170 a 280 Kg de P2O5/Ha.
La fertilización con sulfato de Potasio, acelera la maduración de las frutas, e incrementa el rendimiento. El Cloruro de Potasio entorpece el crecimiento fisiológico, retrasa la fructificación y reduce la calidad del producto cosechado. El Fósforo es necesario en momentos de diferenciación de la inflorescencia, y la floración misma.
Plagas y enfermedades.-

Cosecha.- La época de cosecha depende de la variedad, manejo del cultivo y el grado de madurez deseado, en función de los mercados. En efecto, la agroindustria prefiere frutas bien maduras, en tanto que para el mercado de fruta fresca, sobre todo para exportación se deberá cosechar entes de la completa maduración de la fruta. La piña se haya lista para la primera zafra, a partir de los 14, 16 o 18 meses, dependiendo de que la siembra sea a partir de estolones, retoños axilares o corona respectivamente. La segunda zafra se obtendrá entre los 12 y 14 meses. El periodo de cosecha se puede acortar con el uso de fitoreguladores.
Previo a la cosecha (una semana antes) debe realizarse una evaluación por muestreo del color de la corteza de la pulpa, su porosidad y contenido de azúcar (brix), así como del peso de la fruta. La cosecha se realiza una vez determinado el grado de madurez. La coloración de la cáscara y la maduración de la pulpa se toman, habitualmente, como indicadores de madurez. Adicionalmente se debe considerar la edad y tamaño del fruto. Se prefiere la fruta firme, de pulpa amarilla intenso, que haya alcanzado entre 4 y 5 libras de peso, y libre de enfermedades, magulladuras o deformaciones. El primer indicio de madurez, es el cambio de color de las yemas del fruto hacia el color amarillo. Se han determinado tres grados de maduración:
v Maduración inicial: frutos cuya madurez es incipiente, presentando una coloración amarilla - anaranjada solamente en la base del tallo. v Pintón: Frutas de maduración intermedia, cuya coloración amarillo - anaranjada se extiende desde la base hasta la mitad del fruto. v Maduro: Cuya pigmentación amarillo - anaranjado sobrepasa la mitad del fruto.
El rendimiento puede llegar a ser de 60 Ton/Ha., durante todo el ciclo del cultivo.
Cronograma del cultivo.-

