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ALTERNATIVAS ORGÁNICAS EN FLORICULTURA

 

Por Manuel B. Suquilanda V.

Ingeniero Agrónomo, Magister Scientiae

Tomado de la Revista Cultivos Controlados

Volumen 3 #6, junio 2001

Debido al creciente interés del mercado mundial por “flores limpias” y a la presión que los grupos ecologistas, particularmente de Europa, ejercen para limitar el uso de agroquímicos, especialmente plaguicidas, muchos floricultores, se encuentran empeñados en la búsqueda de tecnologías de producción no contaminantes y en lo posible, no químicas, que lleven a establecer una estrategia válida para propiciar la producción florícola de alta calidad y rentabilidad, utilizando tecnologías amigables con el ambiente.

 

Desde hace algunos años, muchos empresarios han iniciado la búsqueda de alternativas tecnológicas, tanto importadas como locales, a través del auspicio a la investigación de centros universitarios nacionales, dentro de los que se cuenta la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Central del Ecuador, que viene realizando con éxito investigaciones científicas como parte de la tesis de grado de sus estudiantes, relacionadas con el uso y manejo de tecnologías alternativas en la producción florícola, como: uso de fuentes de fertilización orgánica, uso de elementos minerales puros y oligoelementos complementarios, fitoestimulantes, fungicidas e insecticidas de origen vegetal, agentes microbiológicos entomopatógenos y antagónicos, controles culturales, naturales, físicos, mecánicos, etológicos, fitogenéticos y biológicos.

 

ALTERNATIVAS TECNOLÓGICAS

 

Partiendo de que el manejo del suelo es el punto de partida para desarrollar una agricultura sustentable y tomando en cuenta el orden de importancia establecido para los principales agentes causales de los problemas fitosanitarios que afectan a la producción de flores en el país, a continuación se presentan una serie de alternativas tecnológicas tendientes a propiciar el manejo orgánico, ecológico o biológico de este importante rubro productivo.

 

El manejo ecológico del suelo propone el mantenimiento de la vida en el suelo como una condición fundamental para garantizar la fertilidad biológica, física y, química del mismo. Un suelo sano, es sinónimo de cultivos sanos N, de cosechan abundantes y de calidad.

 

La preparación del suelo se realizará utilizando aperos de labranza apropiados para evitar la alteración del perfil original y su consecuente desactivación: arado cincel para roturar y airear, subsolador si el suelo presenta una capa endurecida bajo la capa arable, el arado vertedera solamente para cortar campos empastados, rastra de discos y, clavos para mullir y desarraigar, el rotavator siempre que la labor no vaya más allá de los primeros quince centímetros de suelo. Es aconsejable dejar expuesto el suelo por un lapso de 10 a 15 días a la acción de los agentes meteorológicos y de los controladores naturales (aves, mamíferos, reptiles y batracios), para eliminar de esta manera: huevos, larvas y adultos de insectos plaga, ácaros, nemátodos, así como agentes patógenos.

 

Cuando el nivel de materia orgánica del suelo donde se va a implementar una plantación de flores es bajo, se puede iniciar sembrando abonos verdes, con el fin de reactivar la biología del suelo, su estructura y su fertilidad.

 

La utilización frecuente de abonos orgánicos permite resolver los problemas de fertilidad del suelo, mejorar la capacidad de retención de agua y circulación del aire, favorecer el desarrollo y vigorización de las plantas, aumentar la capacidad de resistencia a factores ambientales adversos, activar su biología y con ello, la capacidad de controlar naturalmente insectos, ácaros, nemátodos como patógenos.

 

Sea cual fuere el abono que se va a utilizar, su aplicación debe responder a un análisis previo del suelo (nutrimentos, relación carbono/nitrógeno y microorganismos), pudiendo aplicarse de acuerdo a su riqueza hasta el doble del requerimiento en términos de elementos minerales puros, pues su asimilación y posterior absorción por las plantas es bastante lenta. Se recomienda que las fuentes de abonos orgánicos de que se dispone en la finca sean procesadas previamente antes de incorporar al campo de cultivo (compost, bocashi, humus de lombriz, purines, abonos líquidos fermentados, etc,) o en su defecto se deben incorporar al campo, con 8 a 10 semanas de anticipación a la siembra, dotándoles de suficiente humedad para que se active el proceso de descomposición y se composten en superficie.

 

Si se es consecuente con el manejo orgánico del suelo y no se aplican de manera indiscriminada pesticidas, el nivel de actividad microorgánica del suelo se incrementará significativamente en un corto tiempo y se podrá equilibrar el consumo de nutrimentos, a la vez que será muy notorio el control natural de insectos plaga, patógenos nocivos y nemátodos que atacan a los cultivos.

 

De manera complementaria la agricultura orgánica permite la utilización de elementos de origen mineral tales como: óxido de calcio (cal viva), hidróxido de calcio (cal hidratada), carbonato de calcio (piedra caliza molida), carbonato de calcio y magnesio (cal dolomítica), roca fosfórica, azufre, así como sales: sulfato de cobre, sulfato de potasio y magnesio (sulpomag), muriato de potasa (0﷓060), sulfato de magnesio (sales de epson), molibdato de sodio, sulfato de potasio y elementos minerales puros tales como azufre, bórax, cobre, zinc, manganeso, magnesio y hierro.

 

En calidad de enmiendas puede utilizarse: arena, cascarilla de arroz, pulpa de café, fibra de coco, a fin de mejorar la estructura del suelo y su aireación. No debe abusarse en la utilización de estos elementos porque se corre el riesgo de alterar la relación Carbono/Nitrógeno, acidificar el suelo por el alto contenido de sílice y obtener respuestas contraproducentes en la producción y productividad del cultivo. Una relación óptima C/N no debe excederse de 20/1.

 

De manera complementaria se pueden aplicar fitoestimulantes que son compuestos de fitohormonas, enriquecidos con vitaminas, aminoácidos y micro nutrientes que se han empezado a utilizar con frecuencia como promotores de la generación de basales, elongación de tallos, botones florales y mejoradores de la base foliar y radicular de las plantas.

 

Como medida de manejo del suelo se recomienda practicar escarificaciones periódicas para evitar su compactación, encostramiento y facilitar su aireación; así mismo para exponer periódicamente a los patógenos, nemátodos, como a los huevos, larvas y adultos de los diversos insectos plaga que afectan a los cultivos, a la acción de los controladores naturales bióticos y abióticos.

 

MANEJO ECOLÓGICO DE LAS PLAGAS (MEP)

 

Se define como MEP, a la utilización armónica de una serie de prácticas, que sin alterar el equilibrio del medio ambiente, pretenden prevenir el desarrollo de las poblaciones de insectos (se incluyen ácaros, gastrópodos, nemátodos) y patógenos. En la producción florícola en el país se aplican de manera exitosa este tipo de prácticas de manejo que incluyen la utilización de los métodos: cultural, físico, mecánico, natural biológico clásico, etológico y químico.

 

Método de Control Cultural: Se basa en la ejecución de labores propias de los cultivos tales como:

Laboreo adecuado del suelo;
Labores periódicas de escarda;
Siembra de hospederos de especies benéficas (por ejemplo la manzanilla que alberga a las arañas de jardín que son excelentes predadoras de insectos plaga);
Podas sanitarias para evitar que focos de insectos o patógenos se diseminen por toda la plantación;
Mantenimiento de la vegetación natural que rodea a las plantaciones y siembra de setos con especies florícolas diversas;
Identificación y eliminación de plantas hospederas de insectos plaga;
Siembra intercalada de plantas repelentes para aprovechar sus principios aleopáticos (Calendula officinalís, Crotalatía juncea, Tagetes sp (marygold) que actúan como repelentes de insectos y nemátodos;
Incorporación de materia orgánica. A mayores niveles de materia orgánica, menor ataque de plagas, por la presencia de agentes micro biológicos entomopatógenos, nematógenos y antagónicos;
Establecimiento de rotaciones, para alterar el hábitat de los patógenos e insectos plaga.

 

Método de control físico: En este método interviene algún agente abiótico en intensidades tales que resultan letales para los insectos:

Cambios bruscos de temperatura (caliente-frío, pueden eliminar ácaros en invernaderos);
El calor seco o vapor, producidos durante las prácticas de solarización o vaporización eliminan patógenos como hongos y bacterias;
El calor generado durante el proceso de descomposición de los materiales orgánicos al interior de las composteras, elimina patógenos y semillas de malezas;
Uso de desecantes o abrasivos (ceniza o cal) elimina patógenos e impide el ataque de babosas.

 

Método de control mecánico: Promueve las siguientes actividades:

Remoción y destrucción manual de insectos (en los almácigos o en los enraizadores);
Eliminación ylo procesamiento de desechos para interrumpir el ciclo biológico de las plagas;
Destrucción selectiva de plantas enfermas;
Recolección con aspiradoras (reduce significativamente poblaciones de pequeños insectos como mosca blanca, trips, minadores, arañitas, etc.)

 

Método de control etológico: Se basa en el comportamiento de los seres vivos y se pueden utilizar los siguientes artificios:

Trampas de luz para captura de insectos voladores nocturnos;
Trampas con bandas plásticas amarillas, azules y blanco mate, embebidas en aceite, manteca de cerdo, vaselina, biotac, o cualquier otro adherente para capturar mosca blanca, minadores y trips;
Trampas Macphail activadas con levadura, torula o fermentos artesanales, para capturar insectos voladores adultos con el objeto de interrumpir el ciclo biológico de las plagas, evitando que ovipositen en los cultivos;
Trampas Jackson, activadas con feromonas;
Trampas hechas con fermentos para capturar babosas;
Uso de mallas mosquiteras de metal, polictileno o poliester para impedir la entrada de pequeños insectos a los invernaderos.

 

Métodos de control natural: Al no utilizar aplicaciones de agroquímicos, las áreas productivas atraen una serie de controladores naturales que pueden ser: aves, arañas de jardín con hábitos predadores, mamíferos (murciélagos), batracios, reptiles, insectos benéficos predadores y parasitoides, agentes micro biológicos entomopatógenos y antagónicos capaces de controlar insectos plaga, ácaros, nemátodos y enfermedades fungosas.

 

Método de control biológico (clásico): Consiste en la utilización de cualquier agente biológico de control natural (hongos, virus, bacterias o insectos benéficos predadores o parasitoides), pero en forma dirigida. Esto significa que después de identificados, aislados y reproducidos son aplicados en forma de diluciones ylo liberados sobre las plagas de los cultivos para que lleven a cabo su acción colonizadora, produciendo enfermedades específicas o antagónicas en los agentes que se desea controlar, o predadora o parasitoide, con el propósito de reducir el ataque de las plagas, a niveles inofensivos.

 

Método de control químico: Recurre a los principios activos presentes en los extractos o residuos de determinadas plantas con propiedades insecticidas, nematicidas, acaricidas ylo fungicidas; o a minerales en calidad de elementos químicos puros como calcio, azufre, boro, zinc, manganeso, que actúan solos o en combinación y que tienen la propiedad de no tener poderes residuales prolongados. Algunos de estos productos pueden elaborarse artesanalmente en las fincas, como el caldo bordelés, las mezclas sulfocálcicas, etc. y muchos de ellos se encuentran en los mercados locales como es el caso de extractos de tabaco, barbasco, ajo, ají, cola de caballo, manzanilla, nim, etc.

 

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