Los plátanos previenen la anemia y la fatiga



Por su alto contenido nutricional, el plátano  previene más de una enfermedad. Estimula la producción de hemoglobina en la sangre y es capaz de frenar, por ejemplo, la anemia.
 
Según el nutricionista, Freddy Pontón, el producto es beneficioso entre los niños y jóvenes, porque mejora la concentración.
 
“Es comprobado que los alumnos que consumen más banano  mejoran el rendimiento”. Se  sugiere  ingerirlos   en el desayuno acompañado con leche y en el almuerzo como postre.

Dos unidades al día   aportan con energía suficiente para realizar ejercicios  durante una hora.

En la familia Pérez Díaz, del norte de Quito, este alimento no falta en las mañanas. “Se prepara como un licuado con leche o en pequeños trozos junto a otras frutas”, comenta Martha Díaz, de 33 años. “Mis  hijos llevan a la escuela este  alimento y no  golosinas”.

Pero hay más beneficios. Por ser alto en fibra mejora los movimientos intestinales y evita el estreñimiento. También tiene un efecto natural antiácido en el cuerpo, ayudando a calmar las agruras.

El beneficio es también para los fumadores o para quienes  dejaron de serlo. La vitamina B6, B12, el potasio y el magnesio que contiene hacen que el cuerpo se recupere  con facilidad  de los efectos de la desintoxicación de nicotina.

El plátano se destaca también por su aporte de vitaminas A, B6 y B9 (ácido fólico), esenciales para el desarrollo de los tejidos.
 
Pero este producto también tiene contraindicaciones. Clemente Orellana, médico diabetólogo,  sostiene que consumir en exceso el banano pudiera acelerar la diabetes. “Es recomendable hasta medio guineo al día”.
  
Pero también aclara que en los pacientes con insuficiencia renal crónica es importante eliminar la ingesta de los plátanos, porque acelera la enfermedad.
 
La recomendación también va  a   las personas con sobrepeso y obesidad. “Si  se  quiere bajar de peso este producto no debe estar en la mesa”, asegura Orellana. Precisamente fue esta advertencia que recibió el esposo de Díaz, Manolo. “Él sí se controla”, advierte.