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Semana del 1 al 5 de julio de 2002 Semana
Anterior Una Cumbre bajo presión y con agenda complicada www.merco-sur.net La Cumbre semestral del Mercosur se reúne en Buenos Aires bajo una fuerte presión externa, con problemas internos y una agenda complicada. El Norte sigue presionando a los países del Mercosur. Así lo demuestra lo que viene sucediendo en los dos países más grandes del bloque: Argentina y Brasil y lo que está viviendo uno asociado, Bolivia, en todo su proceso electoral. Los hechos han puesto en evidencia que estos países cada vez tienen más dificultades y no sólo en el terreno económico, sino que comienzan a verse afectados también en el político por presiones del exterior. En las pasadas semanas, el gobierno de los Estados Unidos y consultoras de riesgo de ese país se pronunciaron sobre estos tres países, en unos casos de manera directa, en otros indirectamente, algunas veces a través de voceros oficiales y otras dejando caer trascendidos a la prensa. En el caso boliviano, la polémica la desató el embajador de Washington en La Paz, Manuel Rocha, quien advirtió claramente de que no votasen al candidato Evo Morales, del izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS), pues en caso de que saliese elegido, Estados Unidos suspendería toda ayuda económica y postergaría el ansiado proyecto por 6.000 millones de dólares para exportar gas natural boliviano desde un puerto del océano Pacífico a América del Norte. A los brasileños, además de hacerles saber que Lula no es el mejor candidato si pretenden mantener e incluso ampliar las inversiones extranjeras, le aumentaron el riesgo país y crearon el pánico en la bolsa, espantando a los inversores extranjeros. En relación a la Argentina, mientras se siguen alargando las negociaciones con el FMI, el gobierno de Bush señaló que no está dispuesto a que ese organismo le renovase su apoyo financiero si no se anticipaban las elecciones. La reacción generalizada en los tres países fue de crítica a las advertencias, aunque en dos de ellos se escuchasen, de diversas maneras, los gritos y susurros lanzados desde el Norte. En Bolivia la contienda electoral será definida finalmente en el Congreso y hasta ahí está dispuesta a llegar la mano oculta para señalar al candidato, mientras que en la Argentina, el presidente Eduardo Duhalde ya anunció el anticipo de elecciones. Respecto de Brasil, Lula recibió el aviso y se comprometió a mantener los acuerdos internacionales, la estabilidad monetaria y el libre mercado, compromisos reclamados también por el presidente mexicano Vicente Fox durante su visita a ese país, antes de incorporarse como invitado a la Cumbre del Mercosur en Buenos Aires. Las presiones existen y ya son del dominio público, pero también existen problemas internos derivados de la situación económica que afecta sobre todo a la Argentina y que comienza a expandirse de Sur a Norte, y otras cuestiones externas que requieren un fuerte impulso para revertir en aportes positivos, como son las negociaciones con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y con la Unión Europea (UE) para acordar sendas zonas de libre comercio. La mayor responsabilidad recae ahora sobre el único mandatario del Mercosur con capacidad de liderazgo, Fernando Enrique Cardoso. El presidente brasileño es conciente de que la integración de América del Sur es vital para que todos sus países puedan insertarse de manera positiva en el imparable proceso de globalización. Con ese peso sobre sus espaldas Brasil asume en la Cumbre de Buenos Aires la presidencia del bloque que será, además, la última que tendrá a Cardoso a su frente. El desafío está planteado.. De ahí la responsabilidad con que deberán trabajar en Buenos Aires los mandatarios de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los asociados (Chile y Bolivia) y Fox, el mandatario mexicano invitado. De los acuerdos que adopten y de la proyección que alcancen sus resoluciones se podrá aprovechar o no una oportunidad única para relanzar el bloque y 999 |