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12 al 23 de abril de 2004
Alza de fletes navieros: El
nuevo zapato chino
www.agroindustrias.org
La demanda asiática provoca
alzas de 10% en fletes de fruta y de hasta 70% en los forestales. Para este año
sólo en fruta los mayores costos a EE.UU. y Europa serían de US$ 48 millones. 
EDUARDO MORAGA V.
El Mercurio - Chile
Justo cuando la tormenta del dólar parecía
disminuir su intensidad, un nuevo frente de mal tiempo, con alzas del 10 al 70%
en los fletes marítimos, se asoma en el horizonte.
La preocupación cunde entre los exportadores
pues a través de los buques navega cerca del 90% del comercio internacional
chileno.
El gran responsable de este temor se
encuentra justo al otro lado del planeta. Con un crecimiento del 9% el año
pasado, China se ha convertido en un gran demandante de materias primas
importadas, los que principalmente llegan vía marítima.
"Un dato anecdótico para dimensionar el
impacto de China como importador, es que en la actualidad en ese país se están
construyendo cerca de 86 líneas de metro", señala Gonzalo Trejos, analista de
FIT Research.
En 2003 el país asiático tuvo un tráfico de
20 millones de containers más que en 2001. Sólo este margen de crecimiento fue
similar al comercio de toda Latinoamérica durante el año pasado.
"En mis años de experiencia en el mundo
naviero nunca había visto algo así", reconoce con asombro Torben Janholt, CEO de
la Lauritzen A/S, una de las principales navieras mundiales.
La fuerte demanda china se topó con un
mercado naviero de capa caída. Debido al menor dinamismo económico de los
últimos años se había registrado un exceso de oferta de barcos, por lo que las
compañías navieras decidieron disminuir sus flotas desguazando los buques más
viejos y reduciendo sus pedidos de nuevos.
"El mercado naviero no puede responder
rápidamente a un schock de demanda como el actual debido a que un barco
normalmente demora cerca de 14 meses en ser construido", señala Ricardo Sánchez,
investigador de Cepal.
Los astilleros rápidamente tomaron nota de la
mayor demanda. Por ejemplo, un barco capaz de transportar 1.100 contenedores de
20 pies, un visitante típico de los puertos chilenos, pasó de costar US$ 15,5
millones en 2002 a US$ 20,5 millones en la actualidad, un aumento de casi un
tercio en su valor.
Los efectos
El aumento de los costos navieros, eso sí, no
ha implicado un alza pareja de los fletes navieros. Barcos que transportan a
granel, en containers o con bodegas refrigeradas son mercados bastante
independientes.
"Para el sector forestal el problema es
bastante serio. Las tarifas de los barcos graneleros, que transportan celulosa y
madera aserrada, han subido entre 20 y 40%, mientras que los de containers,
donde se transportan partes y piezas de madera, lo han hecho hasta en un 70%",
señala José Ignacio Letamendi, presidente de Corma.
Aunque en menor grado, el sector frutero
también ha sido perjudicado.
Según Patricio Toro, gerente comercial de
Copefrut, en los últimos meses el costo de los fletes de barcos refrigerados ha
subido casi 10%.
"Aunque las alzas no han sido muy fuertes, si
se mantienen incidirá en los resultados de la próxima temporada", reconoce
Ronald Bown, presidente de Asoex.
En el corto plazo ya se pueden sacar cuentas
de los mayores costos. Un alza de 10% en los fletes, en un escenario de envíos
fruteros por 2,06 millones de toneladas para 2004, implicaría mayores gastos por
cerca de US$ 48 millones en los envíos a Europa y EE.UU. Mientras el alza en el
Viejo Continente totaliza US$ 24,6 millones, en EE.UU. éste llega a US$ 23,4
millones.
Lo que viene
La pregunta de hasta cuándo seguirán los
precios altos divide a los expertos.
Torben Janholt señala que debido a la
acumulación de pedidos en los astilleros que existe en la actualidad, estos no
están en capacidad de generar la suficiente oferta antes de 2007, lo que
mantendría los precios firmes durante casi cuatro años.
Un poco más optimista es Gonzalo Trejos, pues
destaca que el gobierno chino internalizó que el fuerte crecimiento está
generando presiones inflacionarias, por lo que intentará "enfriar" la economía,
disminuyendo el ímpetu importador chino.
Retrasos
Las preocupaciones de los exportadores no
pasan sólo por el alza de los precios.
Cada vez se ha hecho más difícil colocar la
carga dentro de un barco. De hecho en marzo, en el momento peak de la temporada,
los fruteros tuvieron una semana de espera extra en los muelles. La ubicación
austral de los puertos chilenos juega en contra. Al estar al final de las rutas
navieras regionales, en periodos de escasez como el actual, los barcos que
arriban al país lo hacen con buena parte de su capacidad ocupada.
Las dificultades para embarcar crean graves
problemas para los exportadores de productos perecibles.
"Hay que pensar que las frutas tienen un
ciclo de vida de 20 a 30 días, por lo que una semana de espera adicional
disminuye en forma importante las posibilidades de negociar precios en el lugar
de llegada", afirma Patricio Toro
Comercio
Exterior
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