Una mañana en los ambientes globales de negocios
CULTURA Y COMERCIO
Una presentación del World Trade Center en Palm Beach, 19 de julio del 2002
Orador: César Frixone Franco
Presidente de la Asociación de Industriales del Ecuador, Presidente de la Cámara
de la Pequeña Industria de Pichincha, Quito-Ecuador
En primer lugar, mi agradecimiento muy especial al World Trade Center Palm Beach, particularmente a su Director, señor John Lyman, distinguido amigo y aliado estratégico de nuestra organización, por esta invitación que me permite ocupar esta alta como muy importante tribuna y dirigirme a un grupo tan calificado de empresarios como los presentes en este auditorio.
El tema que se me propuso, sin duda alguna que tiene importancia desde el punto de vista de la actividad económica general, pero también la tiene y en alto grado, desde el punto de vista de que estoy representando no solo al grupo empresarial al que pertenezco y me honro en liderar, sino a todo mi país, Ecuador e, inclusive, a América Latina.
Proveer
una visión de los negocios en América Latina, incluyendo los aspectos
culturales, los acuerdos de comercio regionales, el impacto de la globalización,
el clima para realizar negocios, tomando en cuenta la Comunidad Andina de
Naciones, NAFTA y el impacto de la dolarización en Ecuador es el tema básico
que está ocupando a los tratadistas, los dirigentes políticos, los
comentaristas, cientistas sociales y trabajadores. Mil gracias entonces por
haberme invitado y por tener la amabilidad de escucharme.
Mucho se ha hablado y se habla de la globalización, de la apertura comercial y
de la fuerte vigencia de un esquema unipolar en la ideología económica mundial
desde visiones preferentemente económicas, que tienen al comercio internacional
y a la normativa internacional de regulación como eje de las discusiones.
Creo que hace falta una nueva visión del significado del comercio internacional
en los momentos actuales. Es necesario poner en evidencia que se trata de una
gran categoría de la economía mundial en donde se reflejan también fenómenos
sociales, culturales y éticos, y en donde el mundo encuentra actualmente el eje
para asumir nuevas formas de crecimiento, de desarrollo, de bienestar y de
justicia. Estimo, entonces, que no sería aventurado afirmar que en la hora
actual no hay economía, no hay sociedad y no hay Estado que no tengan en la
globalización un severo determinante de su inserción en el contexto mundial y
de su capacidad de adquirir el bienestar social.
AMÉRICA LATINA ANTE LA GLOBALIZACIÓN
Cifras publicadas en el documento "Las Dimensiones Sociales de la Integración Regional en América Latina", por la División de Estadística y Proyecciones Económicas de la Comisión Económica para América Latina, organismo de las Naciones Unidas, corroboran las dificultades que enfrenta América Latina: crecimiento cercano al 0,5% para la región en su conjunto, que contrasta con la expansión exhibida en el 2000, lo que responde en gran medida al deficiente desempeño de las economías de mayor gravitación en la región, pero que ha afectado a casi todos los países latinoamericanos y a la pérdida simultánea de dinamismo de los principales polos económicos mundiales: la contracción de la economía japonesa, reducción del crecimiento en Europa y la desaceleración económica en Estados Unidos, como efecto del atentado que se produjo el 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York, que hizo perder al dinamismo del comercio internacional. A criterio de dicho organismo, a estas causas también se agrega la menor disponibilidad de financiamiento para los mercados emergentes, evidenciada en el incremento de los spreads en los rendimientos de las deudas de los países latinoamericanos, que contrarresta con creces las sucesivas reducciones de las tasas de interés rectoras en los países desarrollados - yo les digo industrializados - (en especial en Estados Unidos), que de otro modo hubiera aligerado la carga de la deuda externa. Esto, a su vez, produjo una reducción significativa de la inversión extranjera directa en los procesos de privatización, los que además se encuentran en etapa de agotamiento de estos procesos en algunos países, lo que se traduce en menores reinversiones de utilidades.
Sin
embargo, el mismo documento asevera que la intensidad con la que cada país fue
afectado por la desaceleración de la economía mundial no es la misma. Así,
mientras México y Centroamérica, tuvieron menos dinamismo en el volumen de
comercio, en otros se deterioró la relación de precios del intercambio (países
exportadores de petróleo, minerales y productos tropicales). Otros como
Argentina y Brasil, vieron limitadas sus oportunidades de acceso al
financiamiento internacional.
En este contexto, América Latina se encuentra realizando intensos esfuerzos
para responder a los efectos de la globalización, lo que está motivando a los
Presidentes de estos países, a reunirse más frecuentemente en diversos foros y
modalidades, con el propósito de agilizar y volver más eficaces y efectivos
los acuerdos de integración en vigencia; examinar los procesos de globalización
y regionalización de los mercados y sus repercusiones en la Región, en los ámbitos
sociales y económicos (incluidos aspectos laborales, como la movilidad de la
mano de obra, impacto de las diferencias salariales, la retribución del factor
trabajo y las migraciones transfronterizas) y políticos, espacio en el que
varios de los presidentes han visto debilitado su poder.
En este contexto, por ejemplo, se desarrolló la Cumbre de los presidentes de los países del Mercosur, celebrada el 5 de julio, en Buenos Aires y, en la que firmaron acuerdos con los presidentes de los asociados al Bloque: Bolivia y Chile, y a finales de este mes de julio, en Ecuador se cumplirá la Cumbre de los presidentes de América del Sur en el que participarán 12 países, y al final de la cual se firmará un Acta que facilitará compromisos mutuos relativos a la integración física, a la seguridad de la región y al desarrollo de las potencialidades de la zona; en este cita consta como punto prioritario la interconexión interoceánica de Ecuador con Brasil, a través de la creación de infraestructura de transporte multi modal entre el Atlántico y el Pacífico.
Como conclusión podemos afirmar que ciertamente la globalización en América Latina brinda, sin duda, oportunidades para el desarrollo, pero también conlleva riesgos que devienen del carácter asimétrico e incompleto de las regiones y países, lo cual afecta la coherencia global de las políticas macroeconómicas y la distribución adecuada de recursos.
ACUERDO
DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMERICAS, ALCA En la Primera Cumbre de las Américas
realizada en Miami en diciembre de 1994, se discutió, por primera vez, la
propuesta para conformar un Area de Libre Comercio Hemisférico. Luego de tres años
de preparación, en 1998, se sentaron las bases para iniciar negociaciones con
la participación de 34 países de América, con excepción de Cuba. El propósito
de la propuesta es establecer un mercado en el que fluyan, sin restricciones,
bienes, servicios e inversiones, en un marco de reglas acordadas
multilateralmente y de acuerdo a las normas de la OMC. Todo parece indicar que
el Acuerdo entraría en vigencia, en el año 2005, fecha prevista en las
negociaciones. Es decir, en algo más de tres años, el Ecuador y los Estados
Unidos estarían formando parte de un mercado conformado por 810 millones de
personas, que posee un PIB promedio por habitante de 13,000 dólares y que
genera un comercio intra-hemisférico de 1.5 billones de dólares anuales.
Sin embargo, este mercado, altamente atractivo, representa al mismo tiempo un
enorme desafío para las naciones involucradas, las cuales difieren en el tamaño
de sus economías, su capacidad y estructura productiva, su nivel tecnológico,
su calificación de fuerza laboral y su estructura político-institucional. Al
mismo tiempo, no todos los productores cuentan con una competitividad adecuada o
con el suficiente "know how" tecnológico para actuar, bajo igualdad
de condiciones, en un sistema de libre mercado. Es el caso de Ecuador y de otros
países de América Latina.
El ALCA, en general, cuenta con el apoyo de los gobiernos y del sector privado; sin embargo prevalece un sentimiento de inseguridad sobre las ventajas y desventajas reales del Acuerdo que supone, en definitiva, una unión entre partes muy desiguales, ya que el 80% del comercio hemisférico concentran EE.UU. y Canadá, MERCOSUR el 10% y el restante 10% se reparten entre 28 países, de los cuales el Ecuador participa con el 0.4%
Por ello, muchos países miran al ALCA con recelo y hasta como un serio riesgo para sus economías, porque un ALCA que solo beneficie a unos pocos es claramente un Acuerdo insostenible. El Ecuador se incluye en esta inseguridad, especialmente porque no vemos señales, de los países desarrollados, como los Estados Unidos, que nos den una certidumbre de que sus políticas de protección a su producción interna, tienda a eliminarse o a disminuirse; por el contrario, según un informe del Banco Mundial el nivel de apoyo de estos países a los agricultores en el 2001 fue de 330 mil millones de dólares y en el presente año se ha obtenido autorizaciones para incrementar 80 mil millones de dólares adicionales, lo que ha dado como resultado la reducción de la producción agrícola desde Río Grande hasta la Patagonia. Una zona de libre comercio que arranque con distorsiones, como las existentes, no genera condiciones de competencia iguales.
Por
estas motivaciones, se debe tomar en cuenta las diferencias en tamaño y niveles
de desarrollo de los países, para que todos participen en condiciones de
equidad. Por esta razón es indispensable otorgar un tratamiento especial y
diferenciado para las economías más pequeñas -como puede ser el caso del
Ecuador-.
Personalmente, veo al ALCA como una excelente oportunidad, si continúan los
avances que el Ecuador ha conseguido en materia de estabilización macroeconómica
y creamos un clima de atracción a las inversiones, sustentado en la estabilidad
política y económica, la construcción de una infraestructura básica
eficiente, y la seguridad jurídica, es decir, confianza en la continuidad y
permanencia de las normas en el tiempo y correcta aplicación de las leyes,
lucha permanente contra la corrupción, desterrando la impunidad, de la que
especialmente se favorecen los sindicados de "cuello blanco", que al
parecer ya no solo es un mal de Ecuador o de América Latina, sino también de
este país, por lo ocurrido en algunas corporaciones. Con este fin, los diversos
sectores nos encontramos armonizando acciones con el Estado para asumir los
retos y las oportunidades que nos ofrezca el ALCA.
En este marco, desde el 7 de abril del 2001, durante la Reunión Ministerial de
Buenos Aires, el Ecuador asumió la Presidencia para la conducción del proceso.
Precisamente, el VII Foro Empresarial de las Américas se efectuará en Quito,
entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre venideros, evento al cual les invito
a participar.
ECUADOR Y LA DOLARIZACION
El mayor reto para el país, como lo es para América Latina, constituye la reducción de la pobreza, incrementada por el estancamiento económico registrado en los últimos años y radicalizado en la crisis de 1999, como efecto de la grave crisis financiera que nos tocó soportar y, que nos obligó a instaurar el 9 de enero del 2000, la dolarización.
De 1996 a 1998, el PIB del Ecuador se mantuvo constante en el orden de los 19 mil millones de dólares, para caer bruscamente en 1999 a 13.700 millones, algo nunca registrado en mucho tiempo y que deterioró dramáticamente el nivel de vida de los ecuatorianos e incrementó el índice del desempleo al 17%, que a su vez, generó otro efecto: la migración.
Sin embargo, en el año 2001 se aprecia índices que demuestran que el Ecuador comienza a superar su crisis. Ese año la economía ecuatoriana creció en el orden del 5,4%. El desempleo decreció del 17 por ciento al 10 por ciento, no tanto por la recuperación del empleo, que todavía no llega a los niveles de 1998, cuanto porque continúa la migración de los ecuatorianos, que envían remesas de dinero al país en un monto de 1.364 millones de dólares, que significan el 10% del PIB, constituyéndose, después de las exportaciones petroleras, en el segundo rubro de ingreso de divisas y que, además, ha dinamizado el ahorro y el consumo de los hogares.
También la inversión extranjera creció de 720 millones a 1.330 millones de dólares, debido especialmente a la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados, que pasó a ser también uno de los componentes dinámicos de la reactivación económica del país en el 2001. La demanda interna, a su vez, generó el aumento de las importaciones de bienes de capital en 73.8%, de materias primas en 19.4%, de materiales de la construcción en un 100% y de los bienes de consumo en un 72%.
Para este año el Ecuador prevé un crecimiento entre el 4.5% y el 5%, proyectándose nuevamente que el sector de la construcción será el de mayor crecimiento, en el orden del 15.1%, petróleo y minas al 4.5% y transporte y telecomunicaciones al 4.2%.
Al estar inmersos en un proceso de globalización y de libre mercado hemisférico, nuestro reto, como país y como empresarios, es contribuir a estabilizar la economía para generar un ambiente que sustente la reactivación productiva, empeño en el cual ya hemos iniciado el camino, como lo muestran tres variables: entre 1991 y 2000, el número de países a los cuales exportamos aumentó de 85 a 135; el número de productos vendidos se triplicó pasando de 578 a 1,581 y el número de exportadores, sumadas empresas y personas naturales, pasó de 991 a 2,469.
En el camino hacia la modernización del país varias son las reformas importantes que se han dado a nivel legislativo. Pasaron leyes como la Trole I y la II y de la Reforma Tributaria. Actualmente están en camino la Reforma del IESS y la Reforma Fiscal. Esta última asegurará un manejo transparente de los recursos fiscales. Por otra parte, la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) duplicará el volumen de la producción de petróleo y el de las exportaciones brutas.
Con respecto a la Deuda Pública que para el 2001 representó el 5,9 por ciento del PIB, sigue siendo aún una cifra alta para la economía ecuatoriana, por lo que es necesario continuar renegociándola en el marco de los acuerdos con los organismos multilaterales de crédito, particularmente con el FMI, con el cual se aspira a firmar otro acuerdo que asegurará que existan los desembolsos necesarios para mantener el equilibrio fiscal.
Es importante hacer hincapié que en estos dos años se ha ido reconstruyendo la confianza en el sistema financiero, aunque siguen sin resolverle los problemas de lo que llamamos la banca cerrada. Los depósitos de la banca han subido muy significativamente. Con la dolarización el riesgo país ha disminuido. Y las actividades empresariales se realizan con un mayor grado de certidumbre al haberse eliminado los riesgos de tipo de cambio.
También estamos en proceso de reducir la inflación, pues se logró reducirla del 60% en el 2000 al 23% en el 2001 y a la fecha ha caído al 16%.
En el campo de la promoción de la inversión extranjera se ha trabajado en la definición de un marco legal e institucional claro y estable que de señales al inversionista extranjero, que el Ecuador respetará sus derechos y que su clima de inversiones es favorable y que el nuestro país constituye una verdadera alternativa para hacer negocios. Es así que está vigente la Ley de Promoción y Garantía de las Inversiones que garantiza la libre transferencia al exterior de las utilidades y recursos obtenidos por las venta de acciones, participaciones o derechos; aprovechamiento de las ventajas derivadas de la aplicación del Programa de Liberación de la Comunidad Andina, así como de las preferencias arancelarias, otorgadas por terceros países al Ecuador y estabilidad tributaria.
En síntesis, la dolarización instaurada el 9 de enero del 2000 para contrarrestar la pérdida del control de la política monetaria, ha incidido positivamente en el país, pues ha dado seguridad a los agentes económico, estabilidad para la planificación de las inversiones y ha eliminado la política monetaria discrecional, aunque todavía no logramos que las tasas de interés activas estén a niveles razonables, lo que está afectando gravemente a la competitividad de nuestras exportaciones y nuestro acceso al crédito, indispensable para reactivar sostenidamente al sector productivo, fundamentalmente a la industria y para impulsar nuestras exportaciones.
LA
PEQUEÑA INDUSTRIA EN EL ECUADOR En este el escenario trazado sobre el proceso
de integración hemisférica y las particularidades del desarrollo del Ecuador,
creo necesario, por mi vinculación con el sector, dibujar algunos aspectos de
su situación. Estamos convencidos de la importancia que para las naciones
desarrolladas y subdesarrolladas tienen las pequeñas empresas, y, dentro de
ellas las pequeñas industrias por su aporte a la generación de valor agregado.
Precisamente, EE.UU. asienta su éxito industrial en la integración que han
logrado las grandes firmas multinacionales con una enorme cantidad de pequeñas
industrias. En muchos países la importancia de las pequeñas y medianas
industrias ha dado lugar a una creciente atención desde el sector público, a
fin de darles un entorno adecuado para su desarrollo ya que éstas son
particularmente dependientes del entorno para obtener ventajas competitivas
tanto materiales como inmateriales, como es el caso de la información y el
conocimiento. En el Ecuador, el sector de la pequeña industria genera el 5% del
PIB y aporta con el 20% de la producción industrial, en cuanto a su amplitud
representa el 90% de los establecimientos industriales y se estima que alcanza a
15 000 unidades productivas, en tanto que genera alrededor de 250 000 puestos de
trabajo directos. Así mismo, este sector cuenta con una legislación particular
que reconoce este estrato industrial. Sin embargo de la fortaleza y desempeño
de la pequeña industria, aún queda mucho camino para fortalecer la
competitividad del sector y disminuir su vulnerabilidad, con miras a la
participación en los procesos de integración hemisférica. Para esto, es
necesario que a los esfuerzos que realizan los empresarios y el gobierno para
darle un entorno adecuado a la pequeña industria se sume la cooperación los de
países desarrollados, como factor que permita la complementariedad productiva y
la igualdad de condiciones para el acceso al mercado. La cooperación que
requerimos está vinculada con campos tales como la necesidad de especialización
tecnológica de nuestras unidades productivas, el mejoramiento y sostenibilidad
de la calidad de nuestros productos, el acceso a nuevos mercados, la cooperación
empresarial, la creación de nuevas empresas y la sostenibilidad ambiental de la
producción.
RELACIONES ECUADOR - ESTADOS UNIDOS Las relaciones entre el Ecuador y los
Estados Unidos de América han estado marcadas desde un inicio por una amplia
cooperación y amistad. Los dos países mantuvieron representaciones a nivel
consular hasta el 9 de octubre de 1889 y, desde esa fecha a nivel diplomático.
El primer Presidente ecuatoriano que visitó oficialmente los Estados Unidos de
América fue el señor Galo Plaza Lasso. Tras el retorno del Ecuador a la
democracia en 1979, la relación se vio fortalecida y ampliada. La visita
oficial del Presidente Rodrigo Borja, en 1990, fue la primera de un Presidente
ecuatoriano desde entonces. En agosto de 2000 visitó el Ecuador la Secretaria
de Estado Madelaine Albraight. En septiembre del mismo año, con ocasión de la
"Cumbre del Milenio" de las Naciones Unidas, viajó a los Estados
Unidos el Presidente Gustavo Noboa, quien también se entrevistó en Washington
con el Presidente Bill Clinton. Existen varios convenios y tratados suscritos
entre Ecuador y estados Unidos, desde 1839, que han facilitado y fortalecido las
relaciones políticas, comerciales y culturales entre los dos países: Entre
ellos: Tratado Bilateral de Extradición, Acuerdo de Defensa Continental,
diversos tipos de Acuerdos comerciales, para la financiación de programas de
intercambio educativo, para la Promoción y Protección Recíproca de
Inversiones, de Cooperación Técnica y Asistencia Económica, sobre la Protección
y el Cumplimiento de los Derechos de Propiedad Intelectual, de Ayuda Militar, de
Cooperación en lo Concerniente al Acceso y Uso de los Estados Unidos de América
de las Instalaciones en la Base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana en Manta para
Actividades Aéreas Antinarcóticos.
En cuanto a la Agenda Bilateral, varios son los temas que revisten sustancial
importancia en el diálogo que se mantiene con los Estados Unidos, entre otros
destacan la ayuda al Ecuador dentro del componente regional del Plan Colombia
para proyectos fronterizos de desarrollo alternativo, a fin de evitar que el
problema de la narcoguerrilla se traslade a territorio ecuatoriano; la cooperación
ofrecida para la consolidación de la paz entre Ecuador y Perú; los pedidos de
cancelación de visas, deportación y extradición de individuos prófugos de la
justicia ecuatoriana; el deseo del Ecuador de establecer un mecanismo de
cooperación conjunta con los Estados Unidos para detener el tráfico ilícito
de migrantes, dentro de un marco de observancia de las normas y prácticas
internacionales.
Este excelente clima de relaciones bilaterales se expresa en la cooperación que otorgó Estados Unidos al Ecuador en el tema de las cuotas del banano frente a la Unión Europea, el incremento de la cooperación que brinda al Ecuador por intermedio de la USAID y el hecho de que los Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, al ser el destinatario del 38% de nuestras exportaciones, y el proveedor del 27% de nuestras importaciones.
En el campo de la inversión estadounidense en Ecuador, si bien actualmente se concentra en la extracción y comercialización del petróleo y en unos pocos sectores más, como la minería y la industria alimenticia y de productos para la higiene, se estima que ésta puede diversificarse hacia otros sectores donde el Ecuador tiene también enormes potenciales como en Turismo, agroindustria, acuacultura, floricultura, banca, industria, tecnología, etc.
Muchas gracias.
ANEXO 1: ECUADOR EN CIFRAS
PIB millones de USD (2001) 17 892 PIB per cápita de miles USD (2001) 1 396 PIB Crecimiento % (2000 . 2001) 5.5% Exportaciones. Millones de USD (2001) 4 778 Importaciones. Millones de USD (2001) 5 233 Reservas Monetarias Internacionales. Mill. USD (2001) 1 074 Tasa de Desempleo % (2001) 10% Inflación promedio anual ( a junio de 2002) 13.2% Deuda Externa US$ millones (2001) 16.196 Tasa activa % (promedio a junio de 2002) 18.0% Tasa pasiva % (promedio a junio de 2002) 5.1% Población 12.646.095 Crecimiento anual - de 2% Población mestiza 55% Población indígena 25% Caucásica 10%, Afro americano 9%, Otros 1% Asentamiento población Más 50% sector urbano Migración mayoritaria campo . ciudad Quito y Guayaquil
ANEXO 2: ASPECTOS ÉTNICOS Y CULTURALES DEL ECUADOR
Ecuador es una nación multiétnica y multicultural. Su población sobrepasa los 12,6 millones de habitantes. De ella, más de cinco millones y medio viven en la Sierra. En la Costa del Pacífico la cifra se acerca a los seis millones y medio. En la Amazonía hay más de 600 mil habitantes, y en Galápagos cerca de 17 mil. En sus tres regiones continentales la mayoría mestiza convive con 14 nacionalidades indígenas con tradiciones diversas y su propia cosmovisión. Los pueblos Quichua del Oriente: Huaoranis, Achuar, Shuar, Cofán, Siona-Secoya, Shiwiar y Záparo, están en la Amazonía. Los Tagaeri, parientes de los Huaorani, conforman otro pueblo de la zona pero declarado como "intangible" por el Estado, en respeto a su voluntad de vivir alejados de la civilización. En la Sierra, en los Andes y en el Austro, están los Quichuas de la Sierra con pueblos como Cañaris, Otavalos, Salasacas y Saraguros. En la parte norte se encuentra la comunidad de los AWA. En la Costa del Pacífico están los Chachis, Cayapas, Tsáchilas y Huancavilcas. En la Costa así mismo, existe una importante cultura afro-ecuatoriana, descendientes de los esclavos africanos que trabajaron en plantaciones costeras del azúcar en el décimo sexto siglo. Son famosos por su música, Marimba, y sus bailes afroamericanos.
Tenemos
cuatro regiones: La Insular, Las Islas Galápagos, Patrimonio de la Humanidad,
Sierra, en Los Andes, Costa, en el Pacífico, y la Amazonia, rica en cultura indígena
como en variedad de bosques y en biodiversidad. Las provincias más pobladas son
Pichincha y Guayas. La migración hacia el extranjero es un fenómeno que se ha
acrecentado en los últimos años, debido a la crisis económica. Naciones como
Estados Unidos, España e Italia, albergan hoy importantes comunidades de
ecuatorianos. El idioma oficial del país es el castellano, pero hay lenguas indígenas
como el quechua shimi, awapit, cha´palachi, tsafiqui, paicoca, a´ingae,
huaotirio, shuar-chichan y záparo. La religión predominante es la católica,
pero muchos pueblos aún conservan sus creencias centenarias, que rinden culto a
la tierra, a los nevados o al sol.
La modernización no ha robado a las ciudades de Ecuador sus sabores locales y
sus sitios históricos, a lo que se agrega el carácter amable y cálido de su
gente. Otavalo, famoso por su gente indígena emprendedora, que continúa su
tradición amistosa en el vigésimo primer siglo. Baños, con sus cascadas y
aguas y clima abrigado, el Tungurahua en erupción, da la bienvenida a los
visitantes que llegan, de paso hacia la Amazonía. Y Quito, el centro político
del país, se ha convertido en una ciudad cosmopolita mientras que mantiene su
sinceridad y la cordialidad ciudades pequeñas.